© TODOS LOS TEXTOS QUE APARECEN EN ESTA CIUDAD SON DE LA AUTORÍA DE JUAN CARLOS CÉSPEDES (SIDDARTHA)

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La otra orilla…
Todos los poetas hablan de ella
Pero no hay otra
Esta es la única.





lunes, 24 de diciembre de 2007

POESÍA EN PROSA

MIKAELA

Cuando llegaban las brisas con sus voces transparentes, besuqueando robles y almendros, ella, Mikaela, me pedía que la echara a volar. Yo la revisaba, probaba su run – run, le medía su cola y amarraba su cabello alborotado. Le echaba pegante en sus roturas, le hacía mantenimiento de fiesta. Ella coqueteaba descaradamente con sus ojos luminosos, se contoneaba en la punta de sus pies y se pegaba a mí para medirse y decir que estaba más alta que el año pasado, que ya era una mujer. Le recordaba que era mujer desde agosto del año anterior cuando la lleve a bailar al playón para que estrenara sus nuevos perendengues. Pero era feliz actuando como niña malcriada, entonces le hacía mimos y su voz se hacía mínima como la de los pájaros pequeños que lloran a la brisa. Nunca me gustó tenerla controlada, para qué, ella siempre volvía cuando la noche mostraba su primera raya oscura. Así que en esta ocasión no sería diferente. Se puso bella, se roció el cuerpo con su perfume de flor de cerezos, ese que le regalé una tarde de feria en Fontibón. Se peinó su larga melena escarlata con gracia única; la tomé por la cintura y la atraje hacia mí seducido, se recostó de espaldas a mi pecho de manera sensual y con una sutileza propia de una amante experimentada, se contorsionó para morderme una oreja, a la vez que sus manos me apretaban. Después se apartó riendo, pidiéndome paciencia, ya que primero era el viento de las tres de la tarde. Abrimos juntos la puerta de la calle y ella saltaba feliz saboreando la libertad desde mis manos. Inmediatamente la dejé correr y no había en el mundo una mujer más alegre que Mikaela. De un salto se encaramó en la espalda del viento y lo galopaba a grito de nube. Éste la zarandeaba tratando de derribarla, pero ella se mantenía firme mientras reía a carcajadas estruendosas; me lanzaba besos desde arriba y yo corría desesperado para que cayeran justo en mi boca. Los árboles cimbraban envidiosos porque no podían subir, ni crecer tan alto como Mikaela. Un buitre enorme se lanzó contra ella, pero con un doble golpe de manos hice una parábola fina y el pico del ave sólo se llevó un trozo de algodón de una nube inoportuna. Pero con el viento del norte no se juega y en un descuido mío sus poderosas manos de deidad enamorada me reventaron el vínculo. Yo corría como un loco mientras Mikaela se perdía a lo lejos raptada por el aire.

jueves, 20 de diciembre de 2007

EL TALLER DEL POETA

EL TALLER DE SIDDARTHA

Ejerzo el más peligroso de los oficios:
Cuando lo hago tengo en mis manos
El poder de la creación
Todo se vuelve arcilla entre mis dedos
Las cosas tiemblan ante la fuerza de las palabras
Se reacomodan las moléculas
Y todo deviene en signos de agua
En elementos mar tierra fuego
Cuando concluye el relámpago
Un nuevo hombre habita la tierra.

martes, 18 de diciembre de 2007

LA HERENCIA DEL PEREGRINO

LA ESQUINA DEL DOMINÓ

Esta es exactamente la esquina
Donde jugaban dominó
Y tomaban cerveza
Los domingos en la tarde

Desde mi ventana de niño
Miraba como se ponían serios
Hablando de política
En medio del doble seis ahorcado
Y el intento de cabra que todos vieron

Arreglaban el país quitando ministros
Botando al presidente y
Encerrando a los bandidos
Que robaban el erario

Esta es la esquina
Pero ya no hay nadie
Uno a uno fue muriendo
Sólo quedo yo
Con el sonido nítido de las fichas en la mesa
Y un miedo profundo a mis espaldas.

ANTIPOEMAS

SIN EXCUSAS

No conocí a Marilyn
Tampoco su póster en mi cuarto
No vi estreno alguno de sus películas
Ni la llevé como novia en la cartera
No se nada de los Kennedy
Ni supe de ella por Sinatra
No discerní de las pastillas
Ni si quería matarse o la mataron
Así que -si me disculpan-
No me pregunten por Marilyn.

jueves, 13 de diciembre de 2007

LAS HUELLAS DEL MENSAJERO

LA ORIENTAL

Desde mi cerveza
Pude ver a sus ancestros
Cultivando arroz bajo el sol de China
En mi habla profana
Agradecí que no tuviera lirios en los pies.


Del libro: Las huellas del mensajero

LA LUCIDEZ DEL CONTAMINADO

EL RASTRO

Es inútil
Te alcanzaré donde te escondas
No importa el nombre que tengas
Ni la cara que uses
Te rastrearé por tu huella de sangre
Por la traición de tus manos
Por la necedad de tu ciencia
Te atraparé libando
En el hedor de tu mezquindad.

Del libro: La lucidez del contaminado.

SIDDARTHA, EL VIAJERO DE LOS PIES DE AIRE.

MI PRIMER VUELO

Antes que Clark Kent yo fui superman
Trepado en lo alto del guayabo
Alcanzaba la brisa con las manos
Y untaba de sol las tardes

El viento me zarandeaba como papel
Mientras agarrado a las ramas
Veía el mundo entero en el patio de los vecinos
Y Luisa Lane jugaba en falda a la peregrina

Después fui el mismo viento
Peleándole a los pájaros la fruta
Todo iba muy bien con el aire
Hasta que la criptonita me llamó a comer.

Del Libro: Siddartha, el viajero de los pies de aire.

CONTRA TODA EVIDENCIA, LA POESÍA.

HIGIENE URBANA

Se disipa la noche
Y quedan los muertos
Que nadie se apropia.


Del libro: Contra toda evidencia, la poesía.

LA MÚSICA QUE ME GUSTA

Si vas a viajar a Sidarzia, no olvides la poesía, único pasaporte válido.

El Tiempo Cartagena / Rafael Nunez

LA VIDA DE UN POETA