MEMORIAS DE UN ASESINO
Me fui en silencio
haciéndoles creer que estaban vivos.
martes 5 de mayo de 2009
domingo 22 de marzo de 2009
CUENTO
LA MANCHA DE MERMELADA
Por Juan Carlos Céspedes Acosta
Hoy apareció en la ventana más grande del periódico, se podría decir que se quería salir
y reventarme su sonrisa, bajar por las escaleras de las frases, tomarse mi café negro y comer el pan con mantequilla que me puso Ofelia, siempre cumplida con el desayuno. Le puse a la taza la revista que acompaña el diario por si se le ocurría. Me miró, mejor dicho, nos disparamos, él, muerto allá, y yo, muerto acá. Pero seguimos y él se apoyaba en el borde inferior del marco de la fotografía. Ahora que por fin lo había conseguido, no estaba muy seguro de querer seguir allí, asomado como idiota al filo de la gloria. Si de mí dependiera, allí lo dejaría. Ese era su hambre, por ello salía todas las mañanas a destruir a los demás, a llevarse por delante a cualquier tonto que cometiera el error de cruzársele. Y lo consiguió, el muy hijueputa lo consiguió. Me provoca mancharle la cara con mantequilla, o con mermelada de mora para que parezca sangre. Él, tan pulcro, pero la soledad le cuelga como bacalao, la soledad de saberse aislado por la fama, esa perra en celo. Me gustaría tomar de la mesa un lápiz y hacerle unos mostachos de mosquetero, entonces Martha se molestaría, ya que no le gusta que le dañen el periódico sin que haya leído sus notas sociales. Él se creyó superior, dizque las musas lo visitaban disfrazadas de muchachos y se inspiraba en ellos para hacer su poesía. Pero pensándolo bien, él está atrapado en ese papel que hoy lo muestra triunfante y lleno de orgullo. Martha podrá fastidiarse con un poco de mermelada en el papel, pero la tentación es tan grande. Un punto en la frente, es más o menos lo que hace él con sus zancadillas a los demás. Mejor cierro la página y hago oídos sordos a sus ruegos para que lo mate. Martha, hoy no trajeron el periódico, grito, mientras me dirijo al baño.
y reventarme su sonrisa, bajar por las escaleras de las frases, tomarse mi café negro y comer el pan con mantequilla que me puso Ofelia, siempre cumplida con el desayuno. Le puse a la taza la revista que acompaña el diario por si se le ocurría. Me miró, mejor dicho, nos disparamos, él, muerto allá, y yo, muerto acá. Pero seguimos y él se apoyaba en el borde inferior del marco de la fotografía. Ahora que por fin lo había conseguido, no estaba muy seguro de querer seguir allí, asomado como idiota al filo de la gloria. Si de mí dependiera, allí lo dejaría. Ese era su hambre, por ello salía todas las mañanas a destruir a los demás, a llevarse por delante a cualquier tonto que cometiera el error de cruzársele. Y lo consiguió, el muy hijueputa lo consiguió. Me provoca mancharle la cara con mantequilla, o con mermelada de mora para que parezca sangre. Él, tan pulcro, pero la soledad le cuelga como bacalao, la soledad de saberse aislado por la fama, esa perra en celo. Me gustaría tomar de la mesa un lápiz y hacerle unos mostachos de mosquetero, entonces Martha se molestaría, ya que no le gusta que le dañen el periódico sin que haya leído sus notas sociales. Él se creyó superior, dizque las musas lo visitaban disfrazadas de muchachos y se inspiraba en ellos para hacer su poesía. Pero pensándolo bien, él está atrapado en ese papel que hoy lo muestra triunfante y lleno de orgullo. Martha podrá fastidiarse con un poco de mermelada en el papel, pero la tentación es tan grande. Un punto en la frente, es más o menos lo que hace él con sus zancadillas a los demás. Mejor cierro la página y hago oídos sordos a sus ruegos para que lo mate. Martha, hoy no trajeron el periódico, grito, mientras me dirijo al baño.lunes 7 de julio de 2008
Discurso de Juan Carlos Céspedes (Siddartha) Instalando el VI Parlamento de Escritores.
LA ESENCIA DE UN PARLAMENTO
Y/O LA LÁMPARA DE DIÓGENES
Por JUAN CARLOS CÉSPEDES
Atenas, diez de la mañana del año 380 a.C., a la distancia se ve venir a un hombre mayor, quizás pueda tener 60 años, muchos lo llaman peyorativamente “perro”, aprovechando algunas sutilezas del lenguaje griego. Trae una lámpara encendida, esto causa admiración, pues estamos a pleno día y la misma no se necesita, pues el sol alumbra potente con sus rayos la ciudad. Alguien le pregunta por esta excentricidad y sólo contesta que está buscando al hombre honesto.
La verdad siempre ha tenido enemigos, no porque ella sea relativa, sino porque es propio de muchos hombres ser relativos con la verdad.
Todavía hoy se discute si el escritor debe o no participar en política, y se esgrimen teorías en ambos bandos, algunas respetables, otras no tanto. Pero es, en resumidas cuentas, una decisión muy personal, sobre la cual no quiero, ni voy a referirme; que suficiente tiene el ser humano consigo mismo y la voz incansable que lleva dentro.
Desde el momento en que un hombre o una mujer, toma la literatura como su suprema razón de existir, de una forma u otra tropezará con el Poder; y llamo poder cualquiera sea la forma que tome, que muchas son y de variada peligrosidad. Todos sabemos el poder que tiene la palabra, ejemplos hay para todos: Sócrates, Jesús, Mahoma, Gandhi, Luther King, Gaitán (¡Qué casualidad que casi todos hayan sido asesinados!) y muchos otros que ustedes conocen perfectamente.
Siempre ha sido la eliminación del semejante la primera forma de imponer el criterio propio contra la opinión que nos molesta. Todavía se escucha el golpe seco en la cabeza de Abel, la orden de Enrique VIII de decapitar a Tomás Moro, la voz de “fuego” contra Federico García Lorca, la muerte en la cárcel de Miguel Hernández, el atentado contra Luís Carlos Galán y la lista sería interminable. Pero hay otros modos de morir, como la persecución, el exilio y formas mucho más sofisticadas dependiendo de la mentalidad perversa y criminal del perseguidor de turno.
Siendo la literatura una actividad solitaria en su génesis, el escritor es dado a ser un individualista, esta circunstancia permite que en determinado momento de su vida, el Poder, del que les hable antes, lo encuentre aislado e inerme ante las fauces hambrientas del monstruo.
Para prevenir estas situaciones se han dado pasos a nivel mundial en el sentido de organizar parlamentos de escritores, donde merced a la solidaridad de todos los creadores (novelistas, poetas, etc.) se ayude a algunos hermanos caídos en desgracia por su obra, su opinión o posiciones ante diversos hechos. Conocemos de sobra el caso de Salman Rushdie, pero existen historias como las de la escritora de Argelia, Aisa Lemsine, del palestino Riad Beidas, la escritora originaria de Bangladesh Taslima Nasreen, en fin, el inventario sería agotador y no hay tiempo para ello.
Hoy estamos asistiendo a un Parlamento de Escritores que llega a su sexta versión y del cual fui escogido Presidente, más por benevolencia vuestra que por méritos propios, y la experiencia me dice que nos estamos quedando cortos en lo que es y debe ser un Parlamento. Un Parlamento no es primordialmente, una ocasión donde encontrase con los amigos y departir sobre las últimas modas literarias, dar a conocer la última obra, etc., que para eso existen los encuentros y los festivales. Un parlamento es esencialmente político y donde los escritores, poetas, y también los intelectuales, llegan a tomar el pulso de la situación del país y del mundo, de velar por la condiciones de perseguidos de algunos amigos y colegas, que tienen que salir de la patria por sus posiciones y actos, de los que tienen que cambiar de domicilio constantemente porque no tienen los privilegios económicos para viajar al exterior y salvar sus vidas, de las diversas formas de censura que nunca van a faltar, y de tantos males que aquejan a la familia de las letras. Además, no puede ser nunca situación de tres días al año, pues en este tiempo no se alcanzan los objetivos específicos para lo cual fue creado. Ya en Centroamérica se han dado grandes avances en la organización de un Parlamento o Congreso de Escritores; también en el 2006 se crea el Parlamento Hispanoamericano de Escritores, en México, por iniciativa del poeta José Emilio Pacheco; en el Brasil también hay progresos en este sentido. Es decir, que en todo el mundo se ha concluido que los escritores deben unirse para tener alguna posibilidad de enfrentar y resistir al poder, cualquiera que sea la forma que adopte.
Hoy los invito a reflexionar en este sentido y a hacer del Parlamento algo grande y funcional, o de lo contrario, nos veremos dentro de un año y brindaremos con una copa de vino por otra gran oportunidad que se ha ido.
Ahora Diógenes se acerca con su lámpara a cada uno de nosotros, y la pregunta que debemos hacernos es: cuando llegue a mí ¿apagará Diógenes su lámpara?
Y/O LA LÁMPARA DE DIÓGENES
Por JUAN CARLOS CÉSPEDES
Atenas, diez de la mañana del año 380 a.C., a la distancia se ve venir a un hombre mayor, quizás pueda tener 60 años, muchos lo llaman peyorativamente “perro”, aprovechando algunas sutilezas del lenguaje griego. Trae una lámpara encendida, esto causa admiración, pues estamos a pleno día y la misma no se necesita, pues el sol alumbra potente con sus rayos la ciudad. Alguien le pregunta por esta excentricidad y sólo contesta que está buscando al hombre honesto.
La verdad siempre ha tenido enemigos, no porque ella sea relativa, sino porque es propio de muchos hombres ser relativos con la verdad.
Todavía hoy se discute si el escritor debe o no participar en política, y se esgrimen teorías en ambos bandos, algunas respetables, otras no tanto. Pero es, en resumidas cuentas, una decisión muy personal, sobre la cual no quiero, ni voy a referirme; que suficiente tiene el ser humano consigo mismo y la voz incansable que lleva dentro.
Desde el momento en que un hombre o una mujer, toma la literatura como su suprema razón de existir, de una forma u otra tropezará con el Poder; y llamo poder cualquiera sea la forma que tome, que muchas son y de variada peligrosidad. Todos sabemos el poder que tiene la palabra, ejemplos hay para todos: Sócrates, Jesús, Mahoma, Gandhi, Luther King, Gaitán (¡Qué casualidad que casi todos hayan sido asesinados!) y muchos otros que ustedes conocen perfectamente.
Siempre ha sido la eliminación del semejante la primera forma de imponer el criterio propio contra la opinión que nos molesta. Todavía se escucha el golpe seco en la cabeza de Abel, la orden de Enrique VIII de decapitar a Tomás Moro, la voz de “fuego” contra Federico García Lorca, la muerte en la cárcel de Miguel Hernández, el atentado contra Luís Carlos Galán y la lista sería interminable. Pero hay otros modos de morir, como la persecución, el exilio y formas mucho más sofisticadas dependiendo de la mentalidad perversa y criminal del perseguidor de turno.
Siendo la literatura una actividad solitaria en su génesis, el escritor es dado a ser un individualista, esta circunstancia permite que en determinado momento de su vida, el Poder, del que les hable antes, lo encuentre aislado e inerme ante las fauces hambrientas del monstruo.
Para prevenir estas situaciones se han dado pasos a nivel mundial en el sentido de organizar parlamentos de escritores, donde merced a la solidaridad de todos los creadores (novelistas, poetas, etc.) se ayude a algunos hermanos caídos en desgracia por su obra, su opinión o posiciones ante diversos hechos. Conocemos de sobra el caso de Salman Rushdie, pero existen historias como las de la escritora de Argelia, Aisa Lemsine, del palestino Riad Beidas, la escritora originaria de Bangladesh Taslima Nasreen, en fin, el inventario sería agotador y no hay tiempo para ello.
Hoy estamos asistiendo a un Parlamento de Escritores que llega a su sexta versión y del cual fui escogido Presidente, más por benevolencia vuestra que por méritos propios, y la experiencia me dice que nos estamos quedando cortos en lo que es y debe ser un Parlamento. Un Parlamento no es primordialmente, una ocasión donde encontrase con los amigos y departir sobre las últimas modas literarias, dar a conocer la última obra, etc., que para eso existen los encuentros y los festivales. Un parlamento es esencialmente político y donde los escritores, poetas, y también los intelectuales, llegan a tomar el pulso de la situación del país y del mundo, de velar por la condiciones de perseguidos de algunos amigos y colegas, que tienen que salir de la patria por sus posiciones y actos, de los que tienen que cambiar de domicilio constantemente porque no tienen los privilegios económicos para viajar al exterior y salvar sus vidas, de las diversas formas de censura que nunca van a faltar, y de tantos males que aquejan a la familia de las letras. Además, no puede ser nunca situación de tres días al año, pues en este tiempo no se alcanzan los objetivos específicos para lo cual fue creado. Ya en Centroamérica se han dado grandes avances en la organización de un Parlamento o Congreso de Escritores; también en el 2006 se crea el Parlamento Hispanoamericano de Escritores, en México, por iniciativa del poeta José Emilio Pacheco; en el Brasil también hay progresos en este sentido. Es decir, que en todo el mundo se ha concluido que los escritores deben unirse para tener alguna posibilidad de enfrentar y resistir al poder, cualquiera que sea la forma que adopte.
Hoy los invito a reflexionar en este sentido y a hacer del Parlamento algo grande y funcional, o de lo contrario, nos veremos dentro de un año y brindaremos con una copa de vino por otra gran oportunidad que se ha ido.
Ahora Diógenes se acerca con su lámpara a cada uno de nosotros, y la pregunta que debemos hacernos es: cuando llegue a mí ¿apagará Diógenes su lámpara?
martes 11 de marzo de 2008
LA PARTIDA DE UN AMIGO
A don Jaime,
que me enseñó que la sabiduría puede ser deliciosa
la amistad, un árbol frondoso a mediodía.
Parte el viajero
Dejando en el puerto las miradas
Parte lejos de los amigos
Que con pájaros en las manos
Le dicen adiós al horizonte
Allende los días
Que vieron pasar su paso laborioso
Quedan las palabras que se apropian
De una fracción del alma
Atrás, nosotros
Absortos en el barco que se va
Haciendo un inventario de recuerdos
De momentos de risas y enojos
Esas páginas del hombre
Que forman la vida.
Cuando en la distancia solo el mar
Y el puerto desolado grite tu nombre
Acudiremos puntuales a la cita
Donde la memoria nos congregará de nuevo.
Parte el viajero
Dejando en el puerto las miradas
Parte lejos de los amigos

Que con pájaros en las manos
Le dicen adiós al horizonte
Allende los días
Que vieron pasar su paso laborioso
Quedan las palabras que se apropian
De una fracción del alma
Atrás, nosotros
Absortos en el barco que se va
Haciendo un inventario de recuerdos
De momentos de risas y enojos
Esas páginas del hombre
Que forman la vida.
Cuando en la distancia solo el mar
Y el puerto desolado grite tu nombre
Acudiremos puntuales a la cita
Donde la memoria nos congregará de nuevo.
viernes 15 de febrero de 2008
ESO DE SER PADRE
UN CIRCO TAL
A Luisa, Yurika, Michel, Sara y Camil.
En la noche se filtraban las estrellas
En el aire el olor de virutas y aserrín
La vendedora de entradas resultó también la pitonisa
El domador de tigres no tenía tigres que domar
Pero vimos su arte con los perros trapecistas
El mago se perdió en el truco de una borrachera
La mujer barbuda era la vendedora de algodón de azúcar
En el equilibrista reconocí al portero desdentado
De los “tres alegres payasos” sólo se presentaron dos
El animador fotografiaba a los niños en el pony
Un brillo me hizo girar a mi costado
Eran las caras de mis hijas encendidas de alegría
Esa noche lo perdoné todo.
A Luisa, Yurika, Michel, Sara y Camil.

En la noche se filtraban las estrellas
En el aire el olor de virutas y aserrín
La vendedora de entradas resultó también la pitonisa
El domador de tigres no tenía tigres que domar
Pero vimos su arte con los perros trapecistas
El mago se perdió en el truco de una borrachera
La mujer barbuda era la vendedora de algodón de azúcar
En el equilibrista reconocí al portero desdentado
De los “tres alegres payasos” sólo se presentaron dos
El animador fotografiaba a los niños en el pony
Un brillo me hizo girar a mi costado
Eran las caras de mis hijas encendidas de alegría
Esa noche lo perdoné todo.
miércoles 6 de febrero de 2008
Del libro "Siddartha, el viajero de los pies de aire".
EL SEXO DE LOS LEPROSOS


Nadie puede con tanta soledad
Ninguno puede vivir a esa distancia asimilada
Donde sólo entra la mano compasiva
La caricia un imposible agazapado en la memoria
No poder recordar dónde se fueron quedando las esquirlas
En qué tierra se sembraron estériles las migas de los dedos
Aprender de golpe el asco en el lenguaje de los ojos
No saber dónde va a quedar la próxima huella
Ir muriendo y ser testigo principal de ello
Anclarse en un pasado para ordeñar de los recuerdos
Un poco de leche de lo vivido
Para cicatrizar la doble herida de la vida y de la muerte
No existe la simpleza olvidada del beso
Ni la mínima forma de amar recostado al pecho
Todo se va en soledades de piedra y hierro
Y el inventario de la carne siempre en quiebra
Condena al cuarto apestado sólo sufrido por los muertos.
Ninguno puede vivir a esa distancia asimilada
Donde sólo entra la mano compasiva
La caricia un imposible agazapado en la memoria
No poder recordar dónde se fueron quedando las esquirlas
En qué tierra se sembraron estériles las migas de los dedos
Aprender de golpe el asco en el lenguaje de los ojos
No saber dónde va a quedar la próxima huella
Ir muriendo y ser testigo principal de ello
Anclarse en un pasado para ordeñar de los recuerdos
Un poco de leche de lo vivido
Para cicatrizar la doble herida de la vida y de la muerte
No existe la simpleza olvidada del beso
Ni la mínima forma de amar recostado al pecho
Todo se va en soledades de piedra y hierro
Y el inventario de la carne siempre en quiebra
Condena al cuarto apestado sólo sufrido por los muertos.
miércoles 30 de enero de 2008
Sidarzia-Tatoo
Siddartha, un poeta bajo la lluvia.
LA CASA DE LA LLUVIA
Afuera el sol quema la tarde
Mientras del techo cae el agua
Acumulada de todos los inviernos
Que han pasado por mis ojos
Los muebles paraguas abiertos
Flotan sus historias de visitas y parientes
Que viajaron su estación por mi memoria
De la vajilla y sus charlas de café
Escurren las últimas palabras
Con el sabor de los dados de azúcar
Y la siempre despedida de la puerta
Y yo empapado de toda esa agua
Esquivo objetos que me lloran su presencia
En medio de los truenos agazapados
En cada rincón de esta casa que no se rinde.
Afuera el sol quema la tarde
Mientras del techo cae el agua

Acumulada de todos los inviernos
Que han pasado por mis ojos
Los muebles paraguas abiertos
Flotan sus historias de visitas y parientes
Que viajaron su estación por mi memoria
De la vajilla y sus charlas de café
Escurren las últimas palabras
Con el sabor de los dados de azúcar
Y la siempre despedida de la puerta
Y yo empapado de toda esa agua
Esquivo objetos que me lloran su presencia
En medio de los truenos agazapados
En cada rincón de esta casa que no se rinde.
jueves 24 de enero de 2008
EN POESÍA NUNCA UNO ES POCO.
5 PM PATIO/POESIA
Sólo han venido cinco chicos a escucharme
Para nadie fue noticia la lectura de mi poesía
Alcé la silla con mi mano libre y dije
De aquí no se va nadie
Que ahora somos suficientes
Los árboles dejaban caer sus hojas
Sobre la voz de las cuartillas
Y la poesía era puro ojos labios mordidos
Ropa acribillada oídos todavía
6 pm
Guardo mis palabras y las manos se hacen noche
En medio de la soledad de la traición a las sillas.
Sólo han venido cinco chicos a escucharme
Para nadie fue noticia la lectura de mi poesía

Alcé la silla con mi mano libre y dije
De aquí no se va nadie
Que ahora somos suficientes
Los árboles dejaban caer sus hojas
Sobre la voz de las cuartillas
Y la poesía era puro ojos labios mordidos
Ropa acribillada oídos todavía
6 pm
Guardo mis palabras y las manos se hacen noche
En medio de la soledad de la traición a las sillas.
A veces en Sidarzia llueve y los ojos no cesan.
LLUVIA EN 3D
Colegialas sus uniformes
Pechos de agua empujada tela
Pechos de agua empujada tela
Truenos que astillan la tarde
Y el humo de la memoria una imagen
Desnuda sigue la lluvia.
Y el humo de la memoria una imagen
Desnuda sigue la lluvia.
lunes 14 de enero de 2008
POEMAS DE SIDDARTHA
TOMATES EN LA VIA
Rojos tomates por el piso
Algunos con la mixtura derramada
Y la sangre en el asfalto
Refleja los ojos del que pasa
Los vehículos una larga fila
De cabezas a las ventanillas
Y unos zapatos negros de mujer
Lejos el uno del otro
Sus pies de uñas pintadas
Tan abandonados
Como si a nadie pertenecieran
Y sin embargo
Yo sé que de alguna forma
Ella cercada de tomates reventados
Es mi amiga
La hermana que nunca conocí
Sangre de tomates mis sandalias.
Rojos tomates por el piso
Algunos con la mixtura derramada
Y la sangre en el asfalto
Refleja los ojos del que pasa
Los vehículos una larga fila

De cabezas a las ventanillas
Y unos zapatos negros de mujer
Lejos el uno del otro
Sus pies de uñas pintadas
Tan abandonados
Como si a nadie pertenecieran
Y sin embargo
Yo sé que de alguna forma
Ella cercada de tomates reventados
Es mi amiga
La hermana que nunca conocí
Sangre de tomates mis sandalias.
lunes 7 de enero de 2008
EL ÚLTIMO JUGLAR
Un tributo a Alejandro Durán.
“…lo que dice la gente:
Ese negro sí toca, ese sí come nota…”
Siempre comprendió que su canto era un don para alegrar a los hombres
Nunca dejó la abarca y el sombrero y su “apa” reivindicó al campesino sobre la miseria
Despistaba las penas con sagacidad de gato y ante su trova no había lugar para la tristeza
Hombre de tarde en taburete
Mujeres inmortalizadas por el mérito del beso
Palabra sencilla y sonora
Llevaba de pueblo en pueblo la victoria de “Francisco El hombre” sobre la muerte
Simple y sobrio como la tierra
Con una sabiduría de monte que impregnaba a sus notas
Con la elementalidad eterna del agua
Un quince de noviembre el acordeón enmudeció
Señoras llorosas reclamaban el justísimo título de viudas
Decían el disparate que el rey había muerto
Pero él sólo dormía el sueño de la leyenda.
Un tributo a Alejandro Durán.
“…lo que dice la gente:
Ese negro sí toca, ese sí come nota…”

Siempre comprendió que su canto era un don para alegrar a los hombres
Nunca dejó la abarca y el sombrero y su “apa” reivindicó al campesino sobre la miseria
Despistaba las penas con sagacidad de gato y ante su trova no había lugar para la tristeza
Hombre de tarde en taburete
Mujeres inmortalizadas por el mérito del beso
Palabra sencilla y sonora
Llevaba de pueblo en pueblo la victoria de “Francisco El hombre” sobre la muerte
Simple y sobrio como la tierra
Con una sabiduría de monte que impregnaba a sus notas
Con la elementalidad eterna del agua
Un quince de noviembre el acordeón enmudeció
Señoras llorosas reclamaban el justísimo título de viudas
Decían el disparate que el rey había muerto
Pero él sólo dormía el sueño de la leyenda.
lunes 24 de diciembre de 2007
POESÍA EN PROSA
MIKAELA
Cuando llegaban las brisas con sus voces transparentes, besuqueando robles y al
mendros, ella, Mikaela, me pedía que la echara a volar. Yo la revisaba, probaba su run – run, le medía su cola y amarraba su cabello alborotado. Le echaba pegante en sus roturas, le hacía mantenimiento de fiesta. Ella coqueteaba descaradamente con sus ojos luminosos, se contoneaba en la punta de sus pies y se pegaba a mí para medirse y decir que estaba más alta que el año pasado, que ya era una mujer. Le recordaba que era mujer desde agosto del año anterior cuando la lleve a bailar al playón para que estrenara sus nuevos perendengues. Pero era feliz actuando como niña malcriada, entonces le hacía mimos y su voz se hacía mínima como la de los pájaros pequeños que lloran a la brisa. Nunca me gustó tenerla controlada, para qué, ella siempre volvía cuando la noche mostraba su primera raya oscura. Así que en esta ocasión no sería diferente. Se puso bella, se roció el cuerpo con su perfume de flor de cerezos, ese que le regalé una tarde de feria en Fontibón. Se peinó su larga melena escarlata con gracia única; la tomé por la cintura y la atraje hacia mí seducido, se recostó de espaldas a mi pecho de manera sensual y con una sutileza propia de una amante experimentada, se contorsionó para morderme una oreja, a la vez que sus manos me apretaban. Después se apartó riendo, pidiéndome paciencia, ya que primero era el viento de las tres de la tarde. Abrimos juntos la puerta de la calle y ella saltaba feliz saboreando la libertad desde mis manos. Inmediatamente la dejé correr y no había en el mundo una mujer más alegre que Mikaela. De un salto se encaramó en la espalda del viento y lo galopaba a grito de nube. Éste la zarandeaba tratando de derribarla, pero ella se mantenía firme mientras reía a carcajadas estruendosas; me lanzaba besos desde arriba y yo corría desesperado para que cayeran justo en mi boca. Los árboles cimbraban envidiosos porque no podían subir, ni crecer tan alto como Mikaela. Un buitre enorme se lanzó contra ella, pero con un doble golpe de manos hice una parábola fina y el pico del ave sólo se llevó un trozo de algodón de una nube inoportuna. Pero con el viento del norte no se juega y en un descuido mío sus poderosas manos de deidad enamorada me reventaron el vínculo. Yo corría como un loco mientras Mikaela se perdía a lo lejos raptada por el aire.
Cuando llegaban las brisas con sus voces transparentes, besuqueando robles y al
mendros, ella, Mikaela, me pedía que la echara a volar. Yo la revisaba, probaba su run – run, le medía su cola y amarraba su cabello alborotado. Le echaba pegante en sus roturas, le hacía mantenimiento de fiesta. Ella coqueteaba descaradamente con sus ojos luminosos, se contoneaba en la punta de sus pies y se pegaba a mí para medirse y decir que estaba más alta que el año pasado, que ya era una mujer. Le recordaba que era mujer desde agosto del año anterior cuando la lleve a bailar al playón para que estrenara sus nuevos perendengues. Pero era feliz actuando como niña malcriada, entonces le hacía mimos y su voz se hacía mínima como la de los pájaros pequeños que lloran a la brisa. Nunca me gustó tenerla controlada, para qué, ella siempre volvía cuando la noche mostraba su primera raya oscura. Así que en esta ocasión no sería diferente. Se puso bella, se roció el cuerpo con su perfume de flor de cerezos, ese que le regalé una tarde de feria en Fontibón. Se peinó su larga melena escarlata con gracia única; la tomé por la cintura y la atraje hacia mí seducido, se recostó de espaldas a mi pecho de manera sensual y con una sutileza propia de una amante experimentada, se contorsionó para morderme una oreja, a la vez que sus manos me apretaban. Después se apartó riendo, pidiéndome paciencia, ya que primero era el viento de las tres de la tarde. Abrimos juntos la puerta de la calle y ella saltaba feliz saboreando la libertad desde mis manos. Inmediatamente la dejé correr y no había en el mundo una mujer más alegre que Mikaela. De un salto se encaramó en la espalda del viento y lo galopaba a grito de nube. Éste la zarandeaba tratando de derribarla, pero ella se mantenía firme mientras reía a carcajadas estruendosas; me lanzaba besos desde arriba y yo corría desesperado para que cayeran justo en mi boca. Los árboles cimbraban envidiosos porque no podían subir, ni crecer tan alto como Mikaela. Un buitre enorme se lanzó contra ella, pero con un doble golpe de manos hice una parábola fina y el pico del ave sólo se llevó un trozo de algodón de una nube inoportuna. Pero con el viento del norte no se juega y en un descuido mío sus poderosas manos de deidad enamorada me reventaron el vínculo. Yo corría como un loco mientras Mikaela se perdía a lo lejos raptada por el aire.jueves 20 de diciembre de 2007
EL TALLER DEL POETA
EL TALLER DE SIDDARTHA
Ejerzo el más peligroso de los oficios:
Cuando lo hago tengo en mis manos
El poder de la creación
Todo se vuelve arcilla entre mis dedos
Las cosas tiemblan ante la fuerza de las palabras
Se reacomodan las moléculas
Y todo deviene en signos de agua
En elementos mar tierra fuego
Cuando concluye el relámpago
Un nuevo hombre habita la tierra.
Ejerzo el más peligroso de los oficios:

Cuando lo hago tengo en mis manos
El poder de la creación
Todo se vuelve arcilla entre mis dedos
Las cosas tiemblan ante la fuerza de las palabras
Se reacomodan las moléculas
Y todo deviene en signos de agua
En elementos mar tierra fuego
Cuando concluye el relámpago
Un nuevo hombre habita la tierra.
martes 18 de diciembre de 2007
LA HERENCIA DEL PEREGRINO
LA ESQUINA DEL DOMINÓ
Esta es exactamente la esquina
Donde jugaban dominó
Y tomaban cerveza
Los domingos en la tarde
Desde mi ventana de niño
Miraba como se ponían serios
Hablando de política
En medio del doble seis ahorcado
Y el intento de cabra que todos vieron
Arreglaban el país quitando ministros
Botando al presidente y
Encerrando a los bandidos
Que robaban el erario
Esta es la esquina
Pero ya no hay nadie
Uno a uno fue muriendo
Sólo quedo yo
Con el sonido nítido de las fichas en la mesa
Y un miedo profundo a mis espaldas.
Esta es exactamente la esquina
Donde jugaban dominó
Y tomaban cerveza
Los domingos en la tarde
Desde mi ventana de niño

Miraba como se ponían serios
Hablando de política
En medio del doble seis ahorcado
Y el intento de cabra que todos vieron
Arreglaban el país quitando ministros
Botando al presidente y
Encerrando a los bandidos
Que robaban el erario
Esta es la esquina
Pero ya no hay nadie
Uno a uno fue muriendo
Sólo quedo yo
Con el sonido nítido de las fichas en la mesa
Y un miedo profundo a mis espaldas.
ANTIPOEMAS
jueves 13 de diciembre de 2007
LAS HUELLAS DEL MENSAJERO
LA LUCIDEZ DEL CONTAMINADO
SIDDARTHA, EL VIAJERO DE LOS PIES DE AIRE.
MI PRIMER VUELO
Antes que Clark Kent yo fui superman
Trepado en lo alto del guayabo
Alcanzaba la brisa con las manos
Y untaba de sol las tardes
El viento me zarandeaba como papel
Mientras agarrado a las ramas
Veía el mundo entero en el patio de los vecinos
Y Luisa Lane jugaba en falda a la peregrina
Después fui el mismo viento
Peleándole a los pájaros la fruta
Todo iba muy bien con el aire
Hasta que la criptonita me llamó a comer.
Antes que Clark Kent yo fui superman
Trepado en lo alto del guayabo

Alcanzaba la brisa con las manos
Y untaba de sol las tardes
El viento me zarandeaba como papel
Mientras agarrado a las ramas
Veía el mundo entero en el patio de los vecinos
Y Luisa Lane jugaba en falda a la peregrina
Después fui el mismo viento
Peleándole a los pájaros la fruta
Todo iba muy bien con el aire
Hasta que la criptonita me llamó a comer.
Del Libro: Siddartha, el viajero de los pies de aire.
CONTRA TODA EVIDENCIA, LA POESÍA.
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